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La Coctelera

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LA MEDITACION COMBATE EL STRESS

Cada vez más médicos recomiendan la meditación como fórmula para mejorar la salud. Esta técnica milenaria ayuda a reducir el estrés y, con tiempo y paciencia, puede lograr una disminución de la presión sanguínea.

La reducción del estrés se logra al quemar adrenalina,que es la sustancia que éste produce. Dicho componenete químico puede incrementar la presión de la sangre y aumentar las posibilidades de que la sangre se coagule, lo que supone un mayor riesgo de cardiopatía. Además de reducir el estrés y la ansiedad, la meditación es una buena técnica que permite lidiar con el dolor crónico.

A parte de subrayar lo beneficioso de la meditación, el número de julio de 'Mayo Clinic' introduce algunas claves para su práctica. De este modo, la clave parece estar en encontrar un elemento único en el que centrar toda nuestra atención. La respiración, un mantra (una palabra o sonido asignados por el instructor), una frase o una oración, son algunos de los puntos en los que nos podemos fijar.

La búsqueda del ambiente adeacuado y de la posición correcta también resulta fundamental. Un lugar tranquilo, una postura cómoda, una música relajante de fondo y cerrar los ojos, son algunos de los trucos para realizar la meditación correctamente.

Para concluir, los autores del artículo señalan que esta técnica requiere "tiempo, dedicación y práctica", que es algo que no todo el mundo esta dispuesto a aportar. A menudo la gente pierde la paciencia y decide no continuar con esta práctica. Sin embargo, los autores resaltan la importancia de seguir porque con el tiempo se logrará aprender a calmarse a uno mismo. Se trata de un aprendizaje muy beneficioso puesto que tiene consecuencia directa en la mejora de la salud y el bienestar.

Desde enfermedades consideradas puramente biológicas como el sida o el reumatismo hasta otras con un claro componente psicológico como las adicciones o las tendencias suicidas están bajo el influjo del bienestar espiritual del individuo. En muchos casos, el medio para alcanzar un estado de paz interior es a través de las meditaciones

Recientemente se han presentado varios experimentos sobre los efectos de la meditación en los que se observaba que los individuos controlaban mejor el estrés y que sus sistemas inmunes se habían fortalecido. El cerebro de las personas que practican este tipo de técnicas también experimenta cambios.

Algunos científicos opinan que la meditación podría aumentar los niveles de un neurotransmisor, la serotonina, cuya deficiencia está asociada a la aparición de depresión. Quizá con el tiempo y unas cuantas investigaciones más se pueda demostrar que es más eficaz y placentero estar en paz con uno mismo que tomar Prozac.

Meditar para sanar

ÁNGELES LÓPEZ del Mundo.com, (España)

Las terapias alternativas están de moda y parece que cada vez hay más evidencias científicas para recurrir a ellas. Este es el caso de la meditación ya que, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin, esta técnica produce más anticuerpos (los agentes defensivos de nuestro organismo) que los que se consiguen con la vacuna de la gripe. Además, su práctica activa zonas cerebrales relacionadas con las emociones positivas.

Cada vez existen más lugares especializados en ofrecer cursos para aprender esta técnica. La meditación se utiliza para eliminar todos los pensamientos que continuamente pasan por nuestra cabeza. Ghen Kelsang Tharpa, maestro del centro budista Vajrayana Madrid, explica que se trata de "aprender a 'calmar' la mente, analizar nuestros patrones intelectuales y transformar lo negativo en positivo. Debemos superar las emociones que nos hacen sufrir y cambiarlas por otras que nos abran caminos para conseguir más equilibrio en nuestra vida".

Este monje nacido en Inglaterra lleva más de 20 años practicando meditación. Pertenece a la nueva tradición budista Kadampa cuya principal característica es la combinación del estudio y la meditación con un enfoque eminentemente práctico para superar las dificultades de nuestra vida.

"Hay que empezar por la respiración", explica Enriqueta Guiloni, directora de los Centros de Retiro Keajraland, o tierra pura, que se encuentran en las faldas de Sierra Nevada, Granada. "Así, empezamos a habituarnos a que nuestro cerebro se centre sólo en una cosa: la respiración". De esta forma el pensamiento se hace más tranquilo y la persona se relaja, "esto se nota en el habla, en su comportamiento e incluso en su trabajo", comenta Enriqueta.

Pero no se trata sólo de respirar, hay más ejercicios que se deben realizar como las técnicas de imaginación creativa. "Consiste por ejemplo en 'inhalar' luz y exhalar 'humo oscuro' que serían los problemas", comenta el maestro Tharpa. De esta manera, según este monje, nos vamos desprendiendo de los pensamientos que nos causan dolor y creamos más calma y energía positiva. Si se quiere profundizar en la meditación, es preciso que un maestro la guíe para dar instrucciones y corregir equívocos. Entiende que es una forma de mejorar nuestro estado de salud ya que tendemos a "somatizar las emociones negativas, que son la raíz de nuestros problemas físicos".

LAS OLAS GRANDES ...Y LAS PEQUEñAS (SABIDURIA ZEN)


Buddhist(Zen) wisdom

Small waves and large waves
A small wave in the ocean laments "Poor me. Other waves are so great in size, yet I am so small. Other waves can travel so fast, yet I am so inferior." Another wave replies "This is because you do not know your true being, so you think you are suffering. A wave is your temporary phenomenon. In actual fact, you are water. When you realize that your true being is water, you will no longer be troubled by your physical form, and therefore will no longer suffer."

EN BUSCA DEL EQUILIBRIO EMOCIONAL

YOGA Y EQUILIBRIO EMOCIONAL

HOLA ALUMNOS Y AMIGOS DE YOGA STUDIO!!
Aqui teneis un nuevo articulo que habla sobre el yoga y su relacion directa con la busqueda y encuentro del equilibrio emocional. es muy interesante. No os desanimeis si encontrais algo de vocabulario tecnico. Son nombres que hacen referencia a posturas y ejercicos de los que ya os hablare en clase o que podeis investigar por vosotros mismos, ahi os va!...

LA ACTITUD DEL PRACTICANTE DE YOGA suele cambiar con el tiempo, a medida que la experiencia va aportando una mejor comprensión, abriéndolo hacia su dimensión interna por medio de una correcta aplicación de técnicas que inciden sobre sus componentes (físico, energético, psíquico, emocional, etc.), y por la propia voluntad de hacer, que responde, quiérase o no, a la demanda del interior que anhela emerger. Para que la práctica sea fructífera es preciso acercarse a ella con una amplia disposición, humildad y apertura de corazón y mente.
El yoga permite profundizar en el conocimiento del cuerpo y esta amplitud de consciencia conlleva una mejora en los aspectos físicos; y permite también identificar aspectos que condicionan la personalidad (miedos, complejos, orgullo, actitudes negativas, distorsiones del razonamiento, rigidez,...), tendiendo al equilibrio psíquico en un continuo proceso de transformación que posibilita una apertura, en la que el yo interior, emerge, y se manifiesta en su verdadera naturaleza que es Amor.

SALUD FÍSICA Y EQUILIBRIO EMOCIONAL
Sin perder de vista el objetivo último de esta disciplina, que es la Realización del hombre, la práctica bien aplicada incide además en sus componentes físico, emocional y mental.

En general el yoga apacigua la mente de los procesos de pensamiento, la fortalece al hacerla menos dispersa por el hecho de ser conscientes de ellos. Aumenta la memoria, favorece la concentración, aporta claridad mental. Una mente no dispersa, se concentra con facilidad y es por lo tanto estable, clara y fuerte.

El yoga ayuda a paliar las disfunciones que la sociedad actual general en el ser humano. La Ansiedad, por ejemplo, puede trabajarse con ejercicios como: Respiración completa, Baddha Garbasana, Setuasana, Dhanurasana, Shashankasana, Nadi Sodhana. Para los estados depresivos existen estudios específicos de yogaterapia aplicada. Una sesión en este sentido, podría contener: Kriyas del abdomen, Kapalabhayti, Naukasana, Shalabasana y Visparita Karani, con el fin de estimular a nivel energético, propiciando en todos los planos, un mejor flujo a nivel sanguíneo y pránico. De esta forma se alivian síntomas propios de esta disfunción, como pensamientos negativos, hipocondría, dificultad de concentración, pérdida de la fuerza vital... El stres se alivia con la práctica de la respiración completa, incidiendo a nivel del plexo solar; Baddha Garbasana ayuda a combatir el insomnio tan frecuente en problemas de este tipo; Viparita Karani y karna Pidasana disminuyen la tendencia a la hiperactividad. Chatuspadasana y Katikasana refuerzan la confianza en uno mismo, aportan firmeza y estabilidad, despertando la fuerza interior del practicante. Con ellas puede tratarse la timidez, complejos de inferioridad o ideas obsesivas de infravaloración.

Además, conforme se va silenciando la mente ordinaria (con la que generalmente el hombre se identifica), se produce una apertura a nivel subconsciente e inconsciente, con la correspondiente eliminación de impresiones (samskara), que condicionan la forma de ser.
El dominio de la auto-observación y la consciencia que aporta el yoga, permite no reaccionar ante el cúmulo de emociones e impresiones a los que somete la vida "moderna" (relaciones de pareja, educación y comunicación con los hijos, relaciones con el entorno, problemas económicos, salud, insatisfacción, vacío interior). La práctica ayuda a ver y aceptar las experiencias, del tipo que sean, como propias y al mismo tiempo como ajenas, según uno se sitúe en el plano de la personalidad o de la individualidad; según el hombre se identifique con el nivel de personalidad (persona, del griego : "mascara"), o con el Ser Interior. Observada y aceptada la emoción, uno trata de permanecer en su centro y su reacción se irá transformando en acción consciente. La personalidad se irá poniendo al servicio de la espiritualidad.

ABHYASA Y VAIRAGYA
Todo supone un entrenamiento (ABHYASA), lo que implica una práctica repetida y constante, y un desapego (VAIRAGYA), es decir que se está libre de raga y dvesa , atracción y repulsión (Patanjali: Samadi Pada, sutras 12 al 16.

Auto-observación y desapego de todo lo que va surgiendo. Puede ocurrir, que durante la sesión de yoga, el ejercicio despierte una emoción determinada (envidia, miedo, ira, orgullo, sentimiento de incapacidad), emoción que uno puede proyectar (es decir, sacar fuera de si como si no fuese propia), en el profesor, en el compañero de al lado, o de una forma más positiva puede auto-observarse (actitud de testigo), ver la propia proyección, hacerse consciente de ese aspecto de su personalidad y por medio de la práctica del desapego no involucrarse en ella, no reaccionar. Esta forma de práctica provoca liberación de esa emoción, una limpieza consciente de samskaras. Puede ocurrir, también durante la meditación que ese samskara salga, se exprese a nivel consciente en forma de sonido, colores, imágenes de infancia u otras, a veces inexplicables; el trabajo es el mismo observación y desapego.
En el mismo sentido, por ejemplo, cuando se practica Namaskar (el saludo) se trata de sensibilizar, despertar la conciencia de la zona dorsal. En ella están inscritas muchas actitudes de exceso de responsabilidad, de las que uno se carga en la vida, complejos de culpabilidad, inferioridad (escondiendo el pecho), miedos ante la vida, dificultad de comunicación. Conforme se va modelando, transformando esa zona, abriendo y siempre con un desarrollo paralelo de la actitud de "testigo, observador sin juicio, sin análisis", van saliendo todas esas impresiones, aspectos de nosotros mismos velados, y no sólo en la sala de yoga, sino principalmente en la vida cotidiana. El practicante va viéndose cambiar, al aceptar e integrar aspecto internos que constituyen lo que en Psicología se denomina "la sombra". Transformando el cuerpo, corrigiendo estructuras corporales, se modificar paralelamente estructuras energéticas y mentales y viceversa. La práctica para que sea efectiva, debe ir acompañada de un trabajo de depuración psicológica.

Si existe un desequilibrio emocional y mental del tipo que sea, se está viviendo negativamente (en los celos, en la envidia, en la competitividad, en el miedo, el orgullo...), no viviendo en uno mismo, sino en relación al exterior, en la crítica constante. Para acceder a ese estado de Realización como humano, lo primero sería resolver el problema. Las técnicas que el yoga propone ayudan a ello, por eso es en gran medida una terapia que el hombre occidental precisa como fase previa de una disciplina espiritual.

CONOCIMIENTO INTERIOR
Todo va unido. El yoga trabaja con todas las estructuras, con todos los componentes del hombre. Es una progresión en planos diferentes. La mente interacciona con los cuerpos físico y energético y recibe mensajes del plano psíquico (intuitivo).

El conocimiento interior va llegando cuando todos esos planos se equilibran; cuando el cuerpo ya no es un obstáculo porque está sano; cuando la mente está equilibrada y se potencia, sirviendo de valioso instrumento de progresión en ese emerger interior.
Así, cuando la mente se silencia, el inconsciente se manifiesta como un almacén rico en experiencias de todo tipo. Cuando todos los condicionantes de la personalidad se van limando, purificando, se puede ver "el fondo del estanque".. la mente, en este símil, viene a ser como un lago: si está agitado, el agua se enturbia y no puede verse el fondo, si está calmado hay claridad y puede percibirse lo más profundo.

Ver con desapego, humildad y apertura de corazón es lo que libera, desarrollando progresivamente la capacidad de comunicar y amar. Así, hasta que, como diría un Jnani, se acceda a la respuesta de ¿Quién soy yo?, que pensadores, filósofos y buscadores de la Verdad de todos los tiempos se han hecho. Aham Brahmasmi.

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PRACTICA YOGA ESTE VERANO!!

N A M A S T E !!

HOLA!!
DESDE ESTE GERMEN DE BLOG QUE SERA PAGINA WEB EN UN FUTURO PROXIMO GRACIAS POR VUESTRA PACIENCIA Y VUESTRO APOYO.
DE MOMENTO SOLO QUIERO EXPRESAROS MI AGRADECIMIENTO POR AYUDARME A LEVANTAR ESTE PROYECTO.

EL YOGA NO ES UN EJERCICIO FISICO, ES UN ESTILO DE VIDA.ADOPTARLO ES UN COMPROMISO Y AUNQUE REQUIERE MUCHO ESFUERZO Y DEDICACION POCO A POCO VAS DESCUBRIENDO COMO TU VISION DE LA VIDA CAMBIA, COMO TU CAPACIDAD DE ANALISIS SE DERROLLA, TU AGUDEZA VISUAL, TU PERCEPCION DE TI MISMO Y DEL MUNDO QUE TE RODEA AUMENTAN.TU ENERGIA FISICA SE REGENERA CONSTANTEMENTE Y TU DESEO DE HACER COSAS NO SUCUMBE CASI NUNCA AL CANSANCIO.
AUN ASI YOGA Y PLACER DE VIVIR NO SE CONTRADICEN.
POR PONER UN EJEMPLO:
SI BIEN ES VERDAD QUE EXCITANTES COMO EL CAFE Y EL ALCOHOL NO SON LO MAS ADECUADO PARA PONERSE A MEDITAR , TAMBIEN ES CIERTO QUE CON LA PRACTICA DEL YOGA NUESTRA "NECESIDAD" DE ESTAS SUSTANCIAS DECRECE,SE CONVIERTEN EN EN ALGO CASI SUPERFLUO E INNECESARIO.
PERO OS CUENTO UN SECRETO. ME SUELO TOMAR UN CAFE LOS SABADOS POR LA TARDE CUANDO ESTOY CON AMIGOS!!

YOGA Y MEDITACION de silvia palau pujols

Yoga no es tanto una serie de asanas, de posiciones corporales o de ejercicios de respiración y de concentración sino un estado, un estado de unión entre el cuerpo y la mente y, aún más, un estado de integración de la totalidad de nuestro ser. La raíz de la palabra yoga, yug, proviene de yugo, unión. Y la práctica del yoga nos encamina hacia esta unión, hacia la no dualidad. Dualidad es una palabra que irá repitiéndose constantemente, pero es que podemos sentir en nosotros diferentes dualidades, empezando por la dualidad o separación entre yo y los otros, siguiendo hacia la dualidad o separación entre la mente y el cuerpo. Sentimos a menudo que tenemos un cuerpo como si se tratara de una posesión más, o como si fuera algo separado de nosotros que cuelga por debajo de nuestra cabeza. A través del yoga dejamos de tener un cuerpo para ser un cuerpo. Lo habitamos, lo sensibilizamos y le devolvemos su dimensión sagrada. Se trata de bajar la atención, situada en la mente y en el discurrir de los pensamientos para establecerla en el cuerpo. Manteniendo la asana sentimos como hemos colocado el cuerpo, los puntos de equilibrio y de tensión corporal, donde tira la musculatura y, por lo tanto, donde debemos llevar la atención y la respiración para soltar dicha tensión, para aflojar el cuerpo, porque solo un cuerpo relajado nos permite flexibilizarlo, estirarlo, proyectarlo… Este sentir el cuerpo nos estabiliza también la mente, que se aleja del discurso mental para fundirse con él. La mente está en cada una de las células de nuestro cuerpo. Relajamos el cuerpo y relajamos la mente, sintiéndonos un todo unificado.

Yoga es el camino hacia esta unión y en ese recorrido podemos diferenciar unos procesos de evolución ya definidos por Patañjali al recoger y estructurar toda la tradición del yoga en los Yoga-Sutra (no se sabe con precisión el siglo en que vivió Patañjali, que puede ir del II a.C. aL V d.C., lo que sí sabemos es que él recoge en su tratado la disciplina yóguica de siglos anteriores).

Patañjali plantea el yoga como un camino de purificación, que se consigue de manera progresiva y continua, lentamente, de nivel a nivel y que recibe el nombre de Ashtanga Yoga. Cuando los ocho niveles del Ashtanga Yoga están establecidos aparece el conocimiento, el discernimiento.

Empezamos el recorrido por nuestra propia conducta, por nuestra ética de vida que son yama –nuestra relación con el mundo- y niyama –nuestra relación con nosotros mismos-. Vivir es estar en relación, relación tanto con el mundo exterior como con el mundo interior y buscamos que esta relación sea armoniosa. La práctica de yama y niyama es imprescindible, es una purificación inseparable del proceso del yogui. Es la base que sustenta el camino posterior, porque practicar yoga sin tener en cuenta como nos relacionamos con el mundo o con nosotros mismos no es más que un sinsentido. Yoga es también un sistema ético que depende de nuestras emociones y nuestra forma de relacionarnos, nuestras acciones deben colaborar con el bienestar del mundo, de los otros seres: coherencia en nuestras acciones, transmisión de paz a nuestro alrededor, contentamiento, aceptación, respeto y sinceridad hacia nosotros mismos y en consecuencia hacia los demás, etc., son frutos de yama y niyama.

Desde esta conciencia trabajamos la práctica de asana. Corporalmente asana es un centramiento del cuerpo en una posición, pero como ya señalábamos al iniciar este capítulo va más allá de una posición tan solo física Una vez situados en la posición debemos tener presente el equilibrio “sthira-sukha”, que significa el equilibrio entre el esfuerzo y el abandono, es decir sentir que nos situamos en el punto intermedio entre el esfuerzo justo para mantener la posición y la comodidad o relajación corporal para abrirnos a los efectos del asana, la posibilidad de relajar la musculatura sin perder la atención. Si hay demasiada tensión o esfuerzo para mantener la posición el cuerpo agarrotado no disfrutará de los beneficios del asana, pero si hay excesiva comodidad será más difícil mantener la actitud de centramiento mental y corporal que conlleva el yoga. Estamos hablando de cuerpo pero no perdemos de vista la actitud mental, ya que el mantener una posición estática durante un determinado espacio de tiempo nos permite también observar como están nuestros pensamientos, sus movimientos, sus discursos o narraciones. Aparece la incomodidad, el cansancio o el aburrimiento pero debemos observar estos pensamientos para ver si realmente no son más que un defensa para huir del instante presente, observar que la mente se cansa antes que el cuerpo y lucha si se siente aprisionada en el presente buscando la evasión. Debemos aplicar entonces el equilibrio “sthira-sukha” antes descrito también a la mente: aflojar, liberar y relativizar los pensamientos y, al mismo tiempo, no huir del momento presente, del trabajo de asana. Debemos buscar equilibrio en el esfuerzo, una práctica inteligente para no ser rígidos sino capaces de adaptarnos y desidentificarnos.

Y siguiendo con el maestro Patañjali “cuando âsana es realizado aparece pranayama”. Pranayama, o alargar la respiración a través de un ritmo y unas retenciones respiratorias, conociendo también la íntima relación entre la respiración y los estado mentales. La respiración pasa de ser automática a consciente al poner la atención en el fluir del aire y nos permite estabilizar la mente. Pranayama al estabilizar la mente nos conducirá a pratyahara: retracción de los sentidos para desconectarse de los estímulos externos. Llevamos los sentidos hacia el interior porque sin pratyahara no hay meditación. Ver directamente sin mezclar elementos del pasado, se trata de la percepción pura sin interferencias. Pratyahara es como el elemento bisagra para dirigirnos a la interiorización, ya que progresivamente pasaremos a dharana (la concentración, la capacidad de dirigir la mente hacia una dirección) y a dhyana (la meditación). La evolución del estado meditativo nos conduce a samadhi (la liberación del sufrimiento) pero es necesario detenerse en cada uno de estos angas (pratyahara, dharana y dhyana) porque son imprescindibles para dicha evolución. Samadhi es la no dualidad de la mente, la no división de la mente consigo misma, es la capacidad de comprender que la separación entre el pensador y el pensamiento que sentimos en meditación es puramente abstracta, es la no fragmentación que aporta la ausencia de identificación. Al desaparecer la identificación y el ego la mente se vuelve transparente, se desactiva. Es el surgir desde la profundidad el estado de conciencia divino, es el conocimiento de nuestra verdadera esencia y, por lo tanto, de su origen.

Este recorrido por los ocho angas de Patañjali nos enseña como el mismo yoga es meditación. No perseguimos solo el trabajo corporal sino la invocación, la presencia en el instante que nos conecta con la naturaleza de nuestro ser. Ver que este proceso que hemos detallado por partes también es un todo integrado, en asana nos instalamos en la postura, en pranayama a través de la respiración damos serenidad a nuestra mente para llevarla al estado de dhyana o meditación. Los ocho niveles del ashtanga yoga de Patañjali son un proceso, un paso a paso hacia el discernimiento, pero los ocho niveles están absolutamente interrelacionados. Yoga es meditación, asana debe ser también una meditación, como también podemos mantener el estado meditativo en yama, es decir, en nuestra relación con lo que nos rodean en nuestra vida cotidiana.

Por otra parte yoga es como un espejo que nos muestra como está nuestro cuerpo y como está nuestra mente, cuando observamos lo que dicho espejo nos refleja debemos aflojar nuestra reactividad, en el sentido de no reaccionar rechazando o identificando, sino aceptar el instante presente y solo contemplar. Contemplar nuestro cuerpo que nos enseña donde están nuestros límites físicos y ver que nuestros límites son los buenos, que no hay límites mejores o peores porque es con los nuestros con los que vamos a evolucionar. Contemplar también los pensamientos como lo que son: un pensamiento, sin identificarnos. La mente purificada por el proceso yóguico se convertirá en un espejo donde poder ver el reflejo de nuestra propia naturaleza.

Al situar el yo en la mente creemos que nosotros somos nuestros pensamientos cuando la mente pertenece a la naturaleza cambiante. La mente tiene una parte funcional y debemos conocerla para que la mente no se convierta en nuestro enemigo sino en nuestra aliada. La mente tiene sus propias funciones. El procesamiento de la información que nos llega a través de los sentidos, la memoria, la imaginación… Recordarnos que cada experiencia es una suma de elementos, un compendio formado por elementos visuales, auditivos, olfativos, gustativos, táctiles y mentales, ya que percibimos el presente a través de las seis puertas de los sentidos: ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente. Percibir la naturaleza real del cuerpo y de la mente, y de los fenómenos físicos y mentales que nos conforman. Ya hemos visto que la mente del yogui es como un espejo que nada aferra ni nada rechaza.

Quizás la parte más difícil de aceptar es nuestra propia sombra. En la psicología analítica de Jung, la “sombra” es el conjunto de modalidades y posibilidades de existencia que el sujeto no quiere reconocer como propias porque las considera negativas –con respecto a los valores que ha codificado-, y que aleja de sí mismo para defender su identidad, pero con el riesgo de paralizar el desarrollo de su personalidad. Comprendiendo que la personalidad (aquello que creemos que somos) se construye como reacción ante el mundo. Sabemos que el ego apuesta por la cara positiva de la vida (éxito, abundancia, placer...) y deja de lado aquello que considera negativo (dolor, fracaso, error, soledad....). Al reprimir o negar la parte que hemos etiquetado como negativa ésta no desaparece, pero la convertimos en inconsciente. Entonces al rechazar en lugar de aceptar lo que consideramos negativo no hacemos más que aumentar el sufrimiento. Debemos entender que la felicidad no reside en nuestra parte más brillante sino en la aceptación de la dualidad de nuestro mundo, en la integración del todo. Yoga es un proceso de desidentificación. El yoga nos muestra que la realidad se puede observar desde diferentes ángulos, nos aporta distancia para poder aceptar la propia realidad y ser capaces entonces de aceptar la realidad del otro.

Con el yoga y con la práctica de la meditación unimos esta fragmentación, buscamos la unión de cuerpo, pensamientos y emociones. Patañjali nos dice que el método consiste en hacer que las actividades de la mente se tranquilicen, calma y atención para llegar al conocimiento, ya que al disminuir la agitación mental podemos comprender las cosas. Si la mente está muy agitada la percepción no es correcta, pero la mayor dificultad es la de diferenciarnos de la mente. Percibimos a través de la mente y ésta como decíamos antes forma parte de la naturaleza que cambia. La mente es como un intermediario al servicio de la conciencia que es pura, si la mente es fluida no deforma la percepción, porque la mente transparente no se interpone y deja pasar la luz. El yoga pretende limpiar las impurezas de la mente para que la percepción sea nítida y real. El camino es a partir de la disciplina y el desapego progresivo. Sin disciplina la mente con sus leyes físicas de inercia vuelve una y otra vez a lo mismo frenando su evolución, pero al hablar de disciplina podemos aplicar de nuevo el concepto de “sthira-sukha”, de nuevo el equilibrio entre el esfuerzo y el abandono, practicar el esfuerzo justo, utilizar el esfuerzo de una manera inteligente. Debemos evitar también caer en la desesperación sintiendo la confianza en el propio proceso, recordarnos el objetivo para concentrar la energía y no dispersarla. Patañjali nos habla de una actitud humilde y paciente para aceptar las dificultades y los errores como parte del aprendizaje, aceptación de la imperfección, aceptación de la situación, incluso cuando sentimos la mente agitada, la ansiedad o el sopor y el cansancio. Esta confianza en el proceso nos aporta energía para la práctica y para llegar a los estados superiores de conciencia, que sin confianza abandonaríamos. Confianza en la pureza y eternidad de purusha (espíritu), confianza en la paz de la propia mente, confianza en las enseñanzas del yoga, porque otras personas antes que nosotros han seguido este proceso.

Los orígenes del yoga se remontan a los Vedas (libros sagrados del hinduismo) que ya nos hablan del ser humano con relación a su sufrimiento, a su existencia. El sufrimiento en mayor o menor medida está en todas partes y en cada uno de nosotros. El Yoga es un proceso de eliminación del sufrimiento y para que disminuya deben disminuir las causas que lo producen. Hay cinco fuentes de sufrimiento que reciben el nombre de kleshas: Avidya, Asmita, Raaga, Dvesa y Abhinivesha. Avidya es la ignorancia y se refiere a la ignorancia de no saber quienes somos, este desconocimiento es lo que nos hace sufrir. Los demás kleshas no son más que derivados de Avidya, derivados de la ignorancia. Asmita es el ego, la falsa identificación, necesitamos saber quienes somos pero mientras no lo conseguimos creamos una falsa realidad que es el ego. Raaga es el apego a la búsqueda de bienestar, el deseo de felicidad a través de la percepción sensorial. Dvesa es la aversión, el rechazo o no-aceptación del sufrimiento, que lo incrementa. Abhinivesha es el miedo, el miedo arraigado en nuestro interior como instinto de protección pero innecesario cuando se obtiene el discernimiento.

Es a través de la práctica del yoga, que purificamos los klesha, no a través de la voluntad ni a través del rechazo o la lucha. La lucha solo nos aportará más resistencia. Para purificar estos cinco obstáculos debemos aplicar el kriya yoga a nuestra vida cotidiana y el kriya yoga está compuesto por tapas (disciplina, práctica), svadyaya (auto indagación) y Ishvara Pranidhana (desprendernos de los frutos de la acción para entregarlos a la fuente).

Hemos hablado de disciplina y en ella encontramos la práctica. Tanto para el yoga como cualquier otra escuela de meditación con la que nos sintamos identificados, la práctica es la base de nuestro crecimiento y no hay posibilidad de substituirla por libros y libros que leamos, ya que no es a través del intelecto que equilibraremos nuestro cuerpo, nuestra mente o nuestro espíritu. Me gusta un texto de Lee Lozowick, que cita Mariana Caplan, donde se nos ofrece una solución al sufrimiento que no reside en la iluminación sino en la propia práctica: “La solución es posible. Hay una solución para el sufrimiento que experimentamos. La respuesta es “práctica”; y la práctica es ahora. Deberíamos pensar: “Necesito practicar. Dios necesita que practique. El universo necesita que practique. El gurú necesita que practique. Yo necesito practicar, quizás más que nadie”. Cultiva la perspectiva de la práctica como solución, no el despertar o la iluminación." (1)

La práctica nos aporta energía pero debe ir unida a la auto indagación, como nos decía Arjuna Peragón a los futuros profesores de yoga, mucha disciplina sin luz es como transformar sin saber el porque, y mucha indagación sin la energía de la práctica solo te puede convertir en un erudito. La enseñanza espiritual no puede ser meramente intelectual pero si es necesaria la auto indagación, el interés por la investigación y el estudio de las enseñanzas. Aunque estar plenamente educado no quiere decir haber leído libros y libros de grandes maestros espirituales sino que es el interés por un estudio profundo, de investigación e interrogación y siempre de enraizamiento en la experiencia personal. Llevar después el conocimiento intelectual a la experiencia cotidiana.

No es posible buscar la eternidad a través del ego. La primera noble verdad del budismo nos dice que todo es sufrimiento y volvemos sobre esta verdad para introducir el siguiente apartado dedicado a esta gran escuela del conocimiento.

(1) MARIANA CAPLAN, A Mitad del camino. La falacia de la iluminación prematura., Ed. Kairós. Pág.257.